Vivimos presos a una falsa impresión de la realidad. Por eso nos engañamos… por eso nos engañan y nos mienten también.
Si viéramos las cosas tal como son, reconociendo las señales que normalmente evitamos reconocer, no tendríamos que lamentarnos luego de haber caído en mentiras ni haber sido presas de gente que va por ahí con un corazón que solo sirve como órgano para que sigan viviendo.
Sabemos que es mentira... sabemos que hay algo errado… pero seguimos! Porque nos amparamos en esa falsa realidad, nos aferramos a lo que quisiéramos que sea, a lo que soñamos que podía ser. Entonces viene lo típico, idealizamos a la persona por lo que queremos ver en ella, nos creamos una imagen del príncipe azul y lo encarnamos en la persona de turno. Y cuando nos sorprende la fría realidad, se nos cae el príncipe, y ahí es donde!!! Ahí es donde recién vemos como diapositivas todas las señales que siempre estuvieron ahí! Y que nos negamos a ver. Entonces viene la culpa, el arrepentimiento. Nos golpeamos la cabeza y lloramos…
La culpa es un sentimiento que pesa más que una piedra atada al cuello. Porque aunque queramos culpar al otro por habernos engañado, por habernos mentido… sabemos en el fondo que la culpa es nuestra. Nuestra por haber ignorado las señales.
Entonces nos sobre viene una especie de tristeza interna y externa, externa porque no podemos evitar que se note. Y no es por haber perdido algo que NO SIRVE, algo que no era verdad, porque cuando descubres que era solo una “mentira”… ya no quieres esa persona de vuelta, solo te azotas el espíritu y el alma por haber sido tan tonta una vez más… por haber sido objeto de un engaño una vez más… pero cuando dices : “ una vez más”.. te vas sobreponiendo, porque sabes que no fue la primera, y seguramente no será la última.
Claro, esto no es una ley, depende de nosotros que la próxima vez que una MENTIRA se acerque a tu vida, la sepas reconocer… y entonces…. Sal corriendo!!! Corre lo más rápido que puedas y lo más lejos a donde puedas llegar! Corre!!!
No dejes que te vuelvan a entregar 3 noches de lágrimas, 5 noches de insomnio, 7 días de desgano, 9 lunas sin querer mirarla, 10 canciones que no quieres escuchar más,… y toda la vida para arrepentirte…
Hasta que no te deshagas de la culpa y el arrepentimiento… no estarás libre…. Las mentiras encarcelan, pero la verdad libera… entonces libérate! cuando abres tus ojos a la realidad, a la verdad… no hay más porque sufrir…
Si viéramos las cosas tal como son, reconociendo las señales que normalmente evitamos reconocer, no tendríamos que lamentarnos luego de haber caído en mentiras ni haber sido presas de gente que va por ahí con un corazón que solo sirve como órgano para que sigan viviendo.
Sabemos que es mentira... sabemos que hay algo errado… pero seguimos! Porque nos amparamos en esa falsa realidad, nos aferramos a lo que quisiéramos que sea, a lo que soñamos que podía ser. Entonces viene lo típico, idealizamos a la persona por lo que queremos ver en ella, nos creamos una imagen del príncipe azul y lo encarnamos en la persona de turno. Y cuando nos sorprende la fría realidad, se nos cae el príncipe, y ahí es donde!!! Ahí es donde recién vemos como diapositivas todas las señales que siempre estuvieron ahí! Y que nos negamos a ver. Entonces viene la culpa, el arrepentimiento. Nos golpeamos la cabeza y lloramos…
La culpa es un sentimiento que pesa más que una piedra atada al cuello. Porque aunque queramos culpar al otro por habernos engañado, por habernos mentido… sabemos en el fondo que la culpa es nuestra. Nuestra por haber ignorado las señales.
Entonces nos sobre viene una especie de tristeza interna y externa, externa porque no podemos evitar que se note. Y no es por haber perdido algo que NO SIRVE, algo que no era verdad, porque cuando descubres que era solo una “mentira”… ya no quieres esa persona de vuelta, solo te azotas el espíritu y el alma por haber sido tan tonta una vez más… por haber sido objeto de un engaño una vez más… pero cuando dices : “ una vez más”.. te vas sobreponiendo, porque sabes que no fue la primera, y seguramente no será la última.
Claro, esto no es una ley, depende de nosotros que la próxima vez que una MENTIRA se acerque a tu vida, la sepas reconocer… y entonces…. Sal corriendo!!! Corre lo más rápido que puedas y lo más lejos a donde puedas llegar! Corre!!!
No dejes que te vuelvan a entregar 3 noches de lágrimas, 5 noches de insomnio, 7 días de desgano, 9 lunas sin querer mirarla, 10 canciones que no quieres escuchar más,… y toda la vida para arrepentirte…
Hasta que no te deshagas de la culpa y el arrepentimiento… no estarás libre…. Las mentiras encarcelan, pero la verdad libera… entonces libérate! cuando abres tus ojos a la realidad, a la verdad… no hay más porque sufrir…






































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